
El influjo de algunas cosas táctiles tienen toda su voluntad sobre mí y a partir de ello puedo escribirte recién desde hoy, no es que no lo haya hecho antes, sino que no es lo mismo, para eso tendré que añadir la idea de que sería mucho mejor hacerlo mientras me muevo, camino, salto o me lavo los dientes y salgo de nuevo.
No existe estructura adecuada incluso si nos podemos a estudiar no encontraríamos una forma en la que este pie entre en el zapato elegido, extraída idea por la cual me resuelvo a saltar, pues aparecen resortes en la suela de mis zapatillas, digo pausa, un momento y noto que aún no estoy ubicado ni en el espacio ni en el tiempo.
Hoy es 1 de julio, son las 12:13 AM y camino un rato cerca a casa, poniendo atención hacia donde me dirijo, no quiero perderme y además por acá no hay muchos sitios para caminar bien, a medida que doblo las esquinas siento que miradas caen sobre mí y naturalmente las rebusco alrededor, nunca están.
Desde algún tiempo, o desde que empecé secundaria tal vez, yo salía a caminar, casi siempre sólo esperando a que alguien me mire, en efecto algunas personas lo hacían, mi intención escondida era conocer a alguien y eventualmente hacerme su amigo, muy pocas veces conseguí esto, pero no me lo reprocho.
Sabrás que las cosas no se pueden ver nunca bien desde acá y puedo decir que te tengo, si alguien se da fatalmente con una casualidad lo enfrento, no es por ser escéptico, es algo que tal vez nunca desclasificaría tan fácilmente.
Un día antes de conocerte intenté lograr armisticio con Dios y de alguna manera lo logré, es algo difícil de descifrar pero contra toda lógica encontré un lugar poco acertado en la disposición de lugares, no es acá donde debo estar y no es el tiempo el que pasa al revés, quien encuentra alguna frase para encontrase a sí mismo esperándose más calmado.