
Desde el cuántico desorden de su habitación, observa
un animal de casa, rechoncho y envuelto en pelos
hacia el edificio de al frente, hay un invernadero en el techo
hay pájaros dando vueltas sobre las antenas de la ciudad
Los trenes pasan entre las piernas de los árboles
de los parques centrales que no existen en éste pueblo
descampados decadentes y accidentales que no evocan nada
sugieren una virgen que coseche monedas y granizos